martes, 23 de mayo de 2017

A más estrés, mayor grasa abdominal


Cuando el ritmo de vida frenético se prolonga en el tiempo y el nivel de cortisol, la hormona del estrés, se mantiene en niveles elevados durante varios meses, se produce una reacción en cadena que puede provocar una mayor tendencia a acumular grasa en la zona del abdomen. Seguir una dieta equilibrada, ligera y ordenada para evitar que los excesos (dulces, «snacks» salados, grasas de los lácteos, etc.) vayan a parar al vientre es una medida muy útil. Intenta, asimismo, reducir los niveles de cortisol aumentando la ingesta de vitamina C ―cítricos, kiwi, pimiento, berros, espinacas, etc.― y de Omega 3 ―pescado azul, frutos secos, semillas chía, etc.―. Otra de las mejores maneras de mantener el estrés y todos sus efectos colaterales bajo control es sustituir las bebidas estimulantes por infusiones relajantes, dormir ocho horas al día y hacer deporte.


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